« ¿Pero por qué yo no puedo? »

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Siempre he sabido que soy gay, desde muy pequeñito sabía que me gustaban los hombres. Al ser un gay sin pluma, ni amaneramientos pude llevarlo en secreto durante el colegio sin sufrir bullying por parte de ningun compañero. Yo era un chico normal, sacaba buenas notas y tenía mi grupo de amigos. Pero todo esto cambió al entrar en el instituto. Un día me dí cuenta de que mis amigos empezaban a querer salir con chicas, que hablaban de lo buena que estaba tal o cual compañera y fue allí cuando empecé a tener conciencia de lo distinto y diferente que era al resto. Yo no quería salir con chicas como tapadera, no quería fingir que me gustaban las mujeres y empecé a pasarlo mal. Mis amigos querían salir de bares y conocer chicas y yo empecé a alejarme de ellos, si me llamaban siempre les ponía alguna excusa para no ir, al final, ya no me decían nada y perdí los amigos.

Tanto me afectó que empecé a sufrir paranoias respecto a mi homosexualidad oculta, cada vez que oía a alguien decir la palabra “maricón”, me ponía a temblar y a pensar que era a mi a quien insultaban (nunca era a mi pero mi cabeza pensaba otra cosa). Concentrarme en estudiar fue imposible, porque siempre estaba comiéndome la cabeza, y mis estudios se resintieron, empecé a fracasar y a repetir curso. Mi autoestima fue cayendo hasta que tuve que salirme de estudiar. Tenía 20 y no sabía que hacer con mi vida. Y tomé la peor decisión posible. En vez de echarle “un par de huevos” a la vida opté por cavar un agujero y meterme en él. Mi único lugar seguro era mi habitación, en la que pasaba día y noche. Allí nadie podía hacerme daño.

Y pasaron los años, diez nada menos. Tener 30 años y no tener estudios, no tener experiencia laboral, no tener experiencia sentimental, y sobre todo experiencia de la vida es muy duro. La autodestrucción a la que nos sometemos los gays es espantosa. No se si seré capaz alguna vez de llevar mi homosexualidad con normalidad.

Cuando veo la situación en otros países de los gays y lo valientes que son algunos de ellos, que salen y afrontan la vida a pesar de los insultos, las agresiones, las penas de carcel…. me siento un farsante. Vivo en un país donde se puede relativamente vivir bien asumiendo tu homosexualidad. ¿Pero por que yo no puedo? Me he convertido en un cliché gay, ese tipo de gay solitario y deprimido que creíamos que ya no existían, creemos que la gente ya no se siente así, pero no es cierto. Lo peor, es que veo muy lejos salir del tunel. Creo que nunca seré feliz.

El gay mas solitario de Granada
Foto de la película Manjar Amor
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3 pensamientos en “« ¿Pero por qué yo no puedo? »

  1. Siempre es díficil, siempre será díficil salir del armario, eso jamás será cómodo o fácil, perderás muchas personas, pero si queremos ser felices, si queremos un día despertarnos al lado de la persona que amamos con el alma debemos darnos una oportunidad. Yo tampoco me aceptaba y temía demasiado, pero un día me cansé de eso y decidí gritarlo a los cuatro vientos (literalmente), fué duro, pero siempre habrá al menos una persona que aunque llegue tarde siempré te apoyará. No te rindas, aún eres joven, aún puedes encontrar la felicidad.

  2. Antes de nada, decirte que debes sentirte bien contigo mismo y aceptar el regalo de la vida que te ha dado de estar vivo y sentirte orgulloso de quien eres.
    Está claro que de alguna manera te has creado tu mismo el error de contradecir tus sentimientos. A veces puede aparecer este rechazo a sí mismo en época estudiantil, cuando aún se es adolescente, por ser víctima de “Bullying”, etc… Pero tuviste suerte de no ser uno más entre tantas personas que desgraciadamente pasan por ello.
    ¿Qué hay de malo sentir atracción por personas de tu mismo sexo?
    Tu mismo ves la homosexualidad como algo malo, y primeramente deberías de rectificarte eso ¡No hay nada malo! Vale que haya personas que estén en contra, que no lo vean con buenos ojos, o incluso que no lo acepten. Pero, siempre hay que respetarlo, respetar y ser respetado.
    Para no ir más lejos, yo no estoy a favor de muchas cosas y por lo tanto no lo comparto, pero sí lo respeto. Siempre.
    Como te he dicho al principio, acepta el regalo de la vida de darte la oportunidad de estar vivo. ¿Sabes cuanta gente desearía de poder decir lo mismo? Has pasado 10 años sin ser tu ¿No crees que va siendo hora de ser feliz? ¡No dejes que tus miedos te limitan a vivir tu vida a tu manera!
    Además, afortunadamente (que hay de todo, repito) vives en un país que el ser homosexual no está castigado con cadena perpetua, ni te matan por ello… ¡Hazlo por esas personas que no pueden expresar sus sentimientos de una manera libre! Cuántos de ellos desearían cambiarte el lugar… Solo por eso, ya debes sentirte agradecido de dónde vives, orgulloso de respirar, de la vida.
    Dices que ves muy lejos salir del túnel… ¡Todo túnel tiene una entrada y una salida! Solo es cuestión de querer caminar para avanzar y salir de él. No tengo ninguna duda, que cuando empieces a caminar, te quieras y te respetes, serás completamente feliz. ¿Sabes? Ese túnel tiene la salida más cerca de lo que te puedas imaginar.

  3. No se si seguirás leyendo las respuestas a esta entrada, o si lograste superar lo que te mantenía encerrado.
    Sólo quería decirte que yo vivo lo mismo. Es como un síndrome de rapunzel. Esperando a que algo cambie porque hay demasiado en juego en la cabeza.
    Vivir la sexualidad libremente es muy difícil. Siento que liberarme me alejaría de mi familia y tendría que afrontar las consecuencias, porque aunque digan que no les importa, no es cierto. Jamás voy a poder compartir mi vida con ellos porque en el fondo no quieren hacerlo. No quieren saber si conocí a un hombre, si alguna vez soñé con adoptar, con estar juntos en familia, con una vida normal.. y todos estos supuestos son una parte muy grande del problema, porque esas fantasías de posibles felicidades, de parejas idealizadas irreales, de una familia comprensiva y progresista, y un yo inalcanzable, ese mundo interno que construí para refugiarme, es un día más en el que me resigno a mi deseo y me limito a vivir por el simple hecho de hacerlo, pensando que en algún momento algo va a cambiar en mi y voy a poder expresarme con libertad, sin miedo a sufrir, ni a perder, sin sentirme extraño hasta de escribir Rapunzel sin pensar “sueño maricón”.
    Ojalá estés bien donde sea que estés. De alguna forma extraña, no estás solo.

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